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Círculo de Té: Experiencia Belleza Oriental

 

Lejano parece hablar de 1918, un año de principios y finales históricos para la biodiversa isla asiática de Taiwán. Donde todo lo que terminaba parecía sucumbir en el presagio de un nuevo brote naciente de Camellia Sinensis: el varietal: 青心大冇 (Gran Corazón Verde).

 

En un Taiwán ocupado por los japoneses y en el paso de uno de los procesos histórico sociales más complejos: en términos de guerras y colonización; Taiwán resurgió en un reconocimiento de sí mismo que logró sustituir la popularidad de sus tierras por la existencia de casonas habitadas por “mujeres de confort” denominadas así en días de aquella época, a una nueva valoración extranjera por su “masiva” producción de té que resultaba prometedora para competir con las plantaciones del territorio indio, popularizado especialmente por Jiang Anxi “El Tigre del Té”.

 

Sin embargo, las demandas del tiempo en pleno apogeo de transformación ofrecieron un nuevo desafío a la industria del té de Taiwán: la producción del té de India abarrotó por mucho el nuevo comportamiento del consumo del té. Esta situación atrajo una nueva valorización de té en la que el procesamiento de los tés Taiwaneses brilló bajo mérito de sus comunidades al sumar renovados esfuerzos ante un panorama desalentador.

 

Después de estos meses hemos aprendido que alrededor de cada hebra de té lograda se desarrolla la vitalidad de un mundo que circula en la totalidad de lo que ha sido, a través del tiempo y hasta nuestros días, beber una taza de té. Y en esta ocasión, la significancia de una taza cobra un sentido mayor.

Según nos contó Carolina Levy, grandiosa persona y  experta en el mundo del té, este té esconde entre los pliegues de sus hebras a un pequeñísimo ser vivo, vital para que el varietal Gran Corazón Verde 青心大冇 y en sí, su té Belleza Oriental sean lo que son. Nos referimos a la cigarra verde Formosana Jacobiasca, insecto por el que Camellia Sinensis cede su método natural de defensa para permitir una increíble transformación bioquímica de resultados verdaderamente invaluables.

 

Es así como nos adentramos a este viaje, andando nuevamente entre terruños Taiwaneses que encapsulan de nostalgia este nuevo camino sensorial de los campos reescribiendo una nueva historia en las paredes de nuestro gaiwan.

 

Estar frente a las hojas de Belleza Oriental representa una completa travesía de contemplación entre corrientes de aire dulce y fresco que recorren cálidamente los bordes de nuestros cuerpos, vislumbrando luz en los horizontes de nuestras imaginarias fronteras.

La memoria iba atesorando aromas a mieles, apenas la primera infusión permeaba nuestra nariz con vapores del agua caliente expandiendo las hojas. Sus colores ambarinos coloreaban aquel paisaje sepia entre brotes de té que parecían ser plenas aves volando en el cielo de nuestra imaginación.
Bien nos contaban, el asombro que llevó a la reina Elizabeth a bautizar estas hebras de té como Belleza Oriental ante el mundo, por sus sabores, no era para menos. Pero más allá de esto, hay motivos invaluables que hacen estas hebras aún más especiales.

 

 

Mientras tanto, esa ave viajera simbolizada por los diminutos brotes de té Belleza Oriental, nos iba conduciendo en un camino de vitalidad mientras poco a poco nos contaba de su procedencia. Los brillantes bordes de sus tallos nos conectaban a un origen esperanzador.

La segunda y tercera infusión, tan prominentes y prolongadas recorriendo como bálsamo nuestras gargantas, de pronto nos permitían comprender que aquellas hojas al vuelo del cielo simbolizaban por mucho la esencia del ave que navega libre mientras, dirigiendo nuestro servicio de té, marcaba en el devenir del tiempo, nuestro diálogo al paso de cada infusión.

 

En sus hebras converge el viento mientras sus sabores nos hablan de su marchitado exterior e interior, tan sublime y delicado. Sus licores prolongan las mieles evidenciando una fermentación que madura tal cual fruto del árbol en el frenesí de los rayos de junio. Hojas masajeadas suavemente por manos artesanas que reconocen en sí su pasado ofrendando en una taza el reconocimiento de sí.

 

Dulzura de Belleza Oriental, si habremos de encontrarnos de nuevo en el sublime vuelo de tus aves viajeras, ¿cuándo será?

 

Sí aún no estás suscrito a nuestro Círculo de Té, este es un gran momento para hacerlo, vive la experiencia de infusionar té de alta montaña y transportarte por medio de sabores excepcionales acompañado por apasionados expertos. ¡Estás a tiempo! Nos vemos en clase.

 

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