Envíos GRATIS a partir de $799.00 | Precio especial a partir de $1799.00 de compra (15% off)-> Usa el código: PRECIOESPECIAL | Recibe precio de mayoreo en compras de $3,330.00 (-25% de descuento)

Círculo de Té: Experiencia Qi Lan

Entre los misterios rocosos de Zheng Yan 正岩 “verdadero acantilado” en Wuyi Shan se esconden tesoros que iluminan con sus flores y verdes brillantes, un lúcido momento de ensueño que agudiza nuestros sentidos.

 Los días del mes de noviembre gratamente pasaron y no había mejor manera para despedir esos días que en nuestro Círculo de Té homenajeado, esta vez, con uno de los Wulong más especiales y difíciles de lograr en cuanto autenticidad y balance se trata.  Nos referimos a Qi Lan 奇兰, Shi Zi Feng “cima de león” proveniente de uno de los terruños más especiales de Fujian del norte:  min bei 闽北.

 Según nos contó Shunan Teng y Carolina Levy, grandiosas personas y expertas en el mundo del té, la complejidad y el valor inmaterial de los Wulong roca radica en la riqueza biodiversa de sus terruños, singularidad compartida a lo largo de la abundancia geográfica de las Montañas Históricas de China.

Estas montañas están seccionadas entre ellas con alta maestría para complementar el estudio y preservación de tan especiales hebras de té que crecen en ellas, como las de Qi Lan  “orquídea rara” Shi Zi Feng, ya que, a conocimiento de nuestras expertas, el terruño es algo que debe ser respetado conforme a la terminología correcta para clasificar los tés. Tiene sentido, ¿cierto?

 Algo muy interesante de los diferentes lugares en donde se cosecha el té en todas las Montañas Históricas de China, es que se divide en dos: la montaña interior y la montaña exterior y es justamente la montaña de Wuyi Shan, una de las más especiales dentro del mundo del té por encontrarse en la montaña interior del Zheng Yan “verdadero acantilado”.

 Tan especiales hebras comenzaban ya su diálogo; el primer encuentro al gaiwan bastó para confabular su historia con la nuestra en un cálido momento de infusión.

 Sus hojas desprendían de ellas sutiles aromas a flores silvestres para ayudarnos a entender su origen desde aquella cúspide de la “cima de león”. La totalidad se encontraba entre nosotros y las hebras de Qi Lan en nuestro servicio de té sostenido por el camino frente a nosotros. El agua tan pronto hervía, configuraba el espacio en un paisaje entre nubes blancas formado por el vapor, que, al verter el agua, danzaba con el viento. ¿Quién era Qi Lan “orquídea rara” Shi Zi Feng?, ¿era acaso aquel reflejo natural de Wuyi Shan? o ¿se trataba quizá de un fugaz recuerdo encontrando su lugar en nosotros?

 Entre infusiones fugaces, un nuevo viaje comenzaba, en una tarde al otro lado del mundo bebiendo té.

 Tan pronto la primera infusión sucedía, las nubes de vapor pronto se abrían para mostrarnos entre sus florales fragancias a orquídeas frescas, el recuerdo del origen de aquel paisaje en la “cima de león”. Rocas gigantes al borde del acantilado se mostraban como emblemas hermosos de aquel nuevo lugar al que visitábamos.

Nuevas preguntas surgían, pero conforme tomábamos la segunda infusión, todo parecía esclarecerse.

La imagen de la belleza estaba fortalecida por aquellas gigantes rocas, en donde las hebras de Qi Lan Shi Zi Feng, eran como las raíces abrazadas a la roca “cima de león” tomando de ella minerales efervescentes en nuestra boca. Pero sin duda, aún quedaba más por observar.

Era un embate entre la suavidad y el balance en altos entornos de flores frescas, era la bella complacencia de un espacio imaginario en nuestra boca donde todo crece y todo emerge.

Las hojas completamente abiertas de Qi Lan Shi Zi Feng, nos corroboraron su autenticidad. La tercera infusión nos hablaba casi por completo de su totalidad en el códice de su equilibrado y prominente cuerpo. De pronto, sus sabores a flores y sales se enaltecían para mostrarnos el resto del paisaje origen formado en la segunda infusión: las hebras de Qi Lan Shi Zi Feng eran como sabias raíces de un frondoso árbol de flores blancas que se abrazaban a las rocas en los bordes del acantilado. La humedad de diminutas moléculas de agua paseaban entre las raíces para nutrir las hojas y con sus flores darles fragancia. Ese era el retoño naciendo de la roca: un león durmiendo tranquilo y nutriendo para nosotros las hojas que hoy son el fruto de un vivo y cálido momento de infusión resguardado en la memoria hasta una siguiente ocasión.

Inscríbete ahora a nuestro Círculo de Té, las inscripciones de este mes siguen abiertas esperando por ti. Aprovecha la oportunidad de compartir taza con apasionados expertos del mundo del té que tiene tanto que decirte sobre las hebras de té que infundes en casa y todo lo que sucede para hacer posible una excelente taza. Esperamos verte.

Reseña realizada por Ely Gaeta

Comentarios

Nota: Los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados.