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Círculo de Té: Experiencia Ruby 18.

Hace unos días en el “Círculo de Té”, nuestro paladar se condujo entre las extraordinarias hebras del té Ruby Red que, según nos contó Mona de Teawala y Carolina Levy (ambas expertas en este fascinante mundo de infusiones), se trataba de un té proveniente de Nantou, Taiwan; específicamente de Puli.  

 

Las finas y torcidas hebras de este té rojo nos rememoraron la forma de aquellos árboles que echaron sus raíces en oriente durante la colonización japonesa sobre Taiwán. Estas raíces germinaron el sueño de su gente dándole un nuevo hogar a aquellos tallos y hojas Assamicas, siendo una de las bases para desarrollar un nuevo principio de identidad, el Ruby Red, es una transformación y adaptación de esta planta por el instituto TRES.

 

Así pues, estábamos por adentrarnos a la preparación del Hong Yu, la infusión estaba por abrir el diálogo de serena contemplación. ¿A qué caminos nos conducirían estas hojas?

 

Cada detalle en sus tonos marrones nos envolvía en las raíces de aquellas tierras, tal cual abrigo de delicado lino. Su bella apariencia era el registro de las incontables horas dedicadas por Hank, el hombre detrás de la producción de este té, quien sabiamente ha decidido pasar su vida en la fábrica heredada de su abuelo, inmortalizando la vida de las hojas del té. Bellas hojas cosechadas a mano, parecían encapsular la luz del sol desde su proceso de marchitado.

                                                                                                                             

Pronto hirvió el agua y comenzamos la primera infusión. El agua caliente bajaba por las paredes del Gaiwan y delicadamente las hojas se relajaban con suavidad. Vapores de cascadas calientes nos hacían converger entre memorias esenciales de un entorno atemporal.

 

Los primeros sorbos, recorrieron nuestra garganta como raíces que, encontrando su camino bajo la tierra, llegaban a un nuevo hogar. Cada intenso aroma, permeó con frescura la respiración de nuestro pecho haciendo evidente la presencia permanente del rocío de madrugada. Tiernos brotes de menta y eucalipto combinaron el espacio de este campo fértil imaginario en una dócil nostalgia despidiendo el verano.

 

Los tonos cobrizos brillaban entre sus hojas ondeadas, como dulces estelas anunciando el cambio de estación. El otoño llegó y a su paso coloreó los rastros de Ruby Red durante una segunda infusión.

 

Aparentes notas a hinojo y malta recubrieron el cuerpo de este té que más profundo nos llevaba. Su carácter desarrollándose, poco a poco llenaba de vitalidad nuestro cuerpo, recorriendo con dulzura cada espacio en nuestra boca como un bálsamo reparador.

 

La frescura y el anís caracterizaron la tercera infusión. Cada hoja fermentada se abrió entre aromas que nos complementaban en, la ahora, sutil dulzura, sobre retrogustos con la sensación horneada al polen de las flores.

Estos envolventes elementos capturaron la esencia de esta experiencia fugaz. Por un momento fuimos las raíces de una planta convirtiéndose en árbol, fuimos las flores diáfanas naciendo entre las ramas, fuimos parte de una geografía sensorial que nos llevó al centro de la privilegiada isla de Taiwán, justo el lugar donde la historia de miles, antes y después de este momento, Hank dio pie a comenzar.

 

El otoño ha llegado temprano esta mañana, obsequiándonos la fotografía en sepia del último recuerdo del verano.

 

Si aún no eres parte de nuestro “Círculo de Té”, esta es la cordial invitación. Suscríbete en línea y eleva tus sentidos preparando el té asesorado por los expertos. Conoce de primera mano la historia sobre la producción de estos tés únicos en su naturaleza.

 

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